Guia de los 12 Pasos según Melody Beattie 9º Paso “HACER REPARACIONES A NOSOTROS MISMOS”

CODA-2

Ya hemos hablado de las reparaciones en nuestras primeras dos listas. Ahora vayamos a la
última, las reparaciones que debemos a nosotros mismos. Tal vez sea difícil acercarnos a otros
para pedir disculpas. Puede ser una tarea dura perdonar a otros lo que nos han hecho de daño.
Pero hacer reparaciones a nosotros mismos, perdonarnos, puede ser la parte más difícil del
programa.
Toda la recuperación, todo por lo que estamos pasando, tiene que ver con hacer una reparación a
nosotros mismos. Darnos permiso de tener nuestros sentimientos es una reparación.

Darnos permiso de estar vivos y ser felices es una reparación. Cuidar de nosotros mismos en una forma
benévola, compasiva, y amorosa es una reparación.
Aprender a poner límites, ser directo, y dejar de autoderrotarnos y victimizarnos es una
reparación. Aprender a ya no dejar que otros nos maltraten y controlen es una reparación.
Aprender a dejar de exigirnos perfección, a poseer nuestro propio poder, y a ser quienes somos
es una reparación a nosotros mismos.
Aprender a escucharnos y confiar en nosotros mismos es una reparación importante. Aprender a
confiar en nuestros instintos y valorar nuestros sentimientos y necesidades es una reparación.

Tal vez tengamos muchas reparaciones que debemos hacer al niño asustado, maltratado, o abandonado que está dentro de nosotros, reparaciones por ser tan críticos, negligentes, y por avergonzarlo tanto. Nos debemos una disculpa y un cambio de comportamiento por no habernos permitido recibir el amor y el cuidado que necesitábamos, especialmente de parte de nosotros
mismos.
Nos debemos una disculpa y un cambio de actitud por algunas de las ideas terribles que hemos tenido y creído acerca de nosotros mismos obsesivamente.

Que no éramos dignos de amor, no éramos suficientemente buenos, que no podemos pensar, que no merecemos el éxito, que no merecemos divertirnos, o no merecemos recuperarnos son creencias falsas que hemos asumido, creencias que requieren corregirse como parte de este programa de hacer reparaciones a nosotros mismos.
“Simplemente, no me amo,” dijo Karen. “Y no creo que soy digna de ser amada. No creo que merezco las cosas buenas de la vida.”
“La mayoría pensamos así,” respondí. “Por eso estamos en recuperación. Es una parte importante
de lo que es la recuperación: el cambiar esas creencias.”
Jasón, que ha estado recuperándose de la codependencia durante seis años, se escribe cartas a sí
mismo como parte de sus reparaciones.

Cuando algo le molesta, cuando regresan la culpa y el
miedo, cuando no sabe qué se merece, se sienta y se consuela mediante una carta. Se dice a sí
mismo todas las cosas buenas, consoladoras, y nutridoras que él y el niño interno necesitan oír
para sentirse mejor.
“Me he vuelto bastante detallado para hacer reparaciones conmigo mismo,” dice.

“Mis reparaciones conmigo mismo son como escribirme cartas. Llevé a mi papá a una sesión de
terapia. Llevé a mi madre a dos sesiones. Y entre las sesiones, fui y me compré un osito de peluche.”
Yo aprendo más cada día acerca de cuidar de la niña interna. La descuidé e hice de menos durante años y años. Trataba de ignorarla; quería que desapareciera. Lo que sucedió fue que gritaba más y más fuerte hasta que comencé a escucharla.
Pasé muchos años esperando que otros, que mis relaciones, cuidaran de mi niña interna. Buscaba
que mis relaciones calmaran mi miedo y nutrieran, apoyaran y protegieran a mi niña interna.
Quería que mis relaciones estuvieran allí para mí porque yo no estabaallí para mí misma. No sabía
cómo hacerlo.
Ahora, lentamente, estoy aprendiendo una manera mejor. Estoy aprendiendo cómo escuchar a
esa niña interior que abandoné casi toda mi vida. Estoy aprendiendo cómo ponerme en contacto
con ella, cómo escucharla, y darle el consuelo, el cuidado, la protección, la guía, y la disciplina
que ella requiere.
A veces, requiere del cuidado cálido que necesita un bebé de tres meses. A veces, necesita correr, jugar, o cantar, como lo haría una niña de cuatro años.

A veces, necesita escuchar una canción especial, y llorar, o soñar, o desear. A veces, necesita expresar qué tan triste o asustada está, y simplemente que la reconozca y valide.
Esta conducta de nutrir al niño interior no es tontería, como alguna vez creí. Es curativa.

Unos minutos al día de cuidado a esa niña, libera a mi adulto para ser rejuvenecido y responsable, y
permite que mi niña interna se sienta calientita, segura, y nutrida. También me permite ser una
madre efectiva y nutridora con mis hijos. Ellos me han enseñado mucho acerca de mi niña interior
y lo que necesita; mi niña interna ayuda a enseñarme qué necesitan mis hijos.
He aprendido, por fin, a liberar el enojo y resentimiento que he sentido hacia mí misma por todo
lo que me ha sucedido, por las conductas inapropiadas de otros hacia mí, por mis errores, y por ser yo misma. He albergado enojo y resentimiento hacia otros todo mi vida, pero la rabia callada
y negada que tenía hacia mí misma era la más profunda y la más difícil de dejar ir.
No tenía idea, hasta después de muchos años en recuperación de la codependencia, qué tan
enojada estaba conmigo misma. Tardé mucho en descubrir mi rabia, enojo, y resentimientos
hacia otros, pero mucho más en detectar estos sentimientos encubiertos hacia mí misma. Para
poder amar, nutrir y cuidar de mí misma libremente, para detener el tren de relaciones destructivas, para liberar mis bloqueos al amor y la intimidad, tuve que soltar esta rabia.
Necesitaba perdonarme y desarrollar una mejor relación conmigo misma. Necesitaba hablar mejor
acerca de mí misma y conmigo misma; necesitaba perdonar y olvidar; necesitaba dejar de estarme castigando por los errores que había cometido y por lo que otros me habían hecho.
Mi enojo y mi rabia hacia mí misma me estaban matando lentamente, pero yo no lo sabía hasta
que un día salieron a la superficie. Exploté con una retahíla de reclamos hacia mí misma que me
sorprendió por su ferocidad y odio.

Vi la parte importante que mi odio hacia mí misma había tenido en mis temores, en mi necesidad de ser perfecta, aun en mi necesidad de controlar. Si
cometía otro error, si algo o alguien me volvía a desilusionar, me encorajinaba aun más conmigo
misma. Vi cómo mi rabia conmigo misma había seguido atrayendo experiencias que podrían
ayudar a sacarla para que yo pudiera manejarla.

A veces cuando estoy enojada con otra persona
y no enfrento mis sentimientos, todo lo que veo me refuerza el enojo. De la misma manera,
seguía viendo y haciendo cosas respecto a mí misma que reforzaban mi autodesprecio. Me torturaba y no me dejaba vivir ni estar enteramente viva. Mi enojo no me dejaba amar ni ser amada. No me dejaba amarme a mí misma, hasta que lo liberé.
Fue hora de verdaderamente hacer reparaciones a mí misma.
La recuperación me ayudó a hacer eso. Me ayudó a encontrar la niña interna. También me ayudó
a descubrir el sanador interno, un concepto manejado por muchos en la recuperación.
Existe, dentro de cada uno de nosotros, un niño asustado y vulnerable, pero también existe
internamente un sanador, protector y nutridor poderoso que puede cuidar del niño y ayudarlo y a
nosotros mismos a sanar.
Necesitamos comenzar a dirigirnos a nosotros mismos en una forma amorosa, una forma que nos
permita sanar, una forma respetuosa, confiada, nutridora, y cuidadora; una forma que es
respetuosa de otros.
Así como con las demás reparaciones, el proceso comienza por la disposición, con hacer lo que es
obvio, y con pedir Guía Divina y recibirla durante el proceso.
Se nos enseñará todo lo que necesitamos saber para cuidar de nosotros mismos con otros y para
comenzar a cuidar de nosotros mismos si estamos abierto a ello. Se nos liberará de nuestros
enojos y resentimientos hacia otros y hacia nosotros mismos. Seremos sanados. Es el milagro del
proceso. Todo lo que necesitamos vendrá a nosotros cuando estemos listos para ello.
AMAR Y PERDONARNOS A NOSOTROS MISMOS
Este es el Paso en el que nos disculpamos con nosotros mismos y con otros, pero hacemos más que eso. Abiertamente reconocemos y asumimos la responsabilidad de nuestros comportamientos
hacia nosotros mismos y hacia otros.

Este Paso nos da permiso de ser quienes somos ahora y de ser quienes alguna vez fuimos. Nos da permiso de perdonarnos a nosotros mismos y de sentirnos
bien acerca de quienes somos, sin importar lo que hayamos hecho.
Limpia la pizarra por completo y nos da una alternativa a sentirnos culpables y avergonzados.
Ahora podemos experimentar autoconciencia, autoestima, y aceptación de nosotros mismos, con
base en ser responsables de nosotros mismos.
Hemos recibido un regalo de cada Paso, pero hemos recibido un regalo especial en los Pasos Cuatro a Nueve. Este regalo es el de un proceso claro para liberarnos de la culpa y la vergüenza,
para perdonarnos, y para corregir aquellos comportamientos que requieren de corrección.
Estos Pasos significan que ya no tenemos que castigarnos. No tenemos que sentirnos aterrados o
avergonzados de nuestro comportamiento, ya sea un error diminuto o una indiscreción mayor.
Tenemos una fórmula específica, ahora, para liberarnos de los errores y las imperfecciones y para
crear armonía en nuestras relaciones.
No podemos controlar a la otra persona ni la manera que él o ella se siente respecto a nosotros.
Pero se desata una cadena poderosa de curación cuando nos responsabilizamos de nosotros
mismos. Cuando entra la culpa, cuando entra la vergüenza, cuando surge una antigua creencia o
un comportamiento antiguo en él que caímos, sabemos que tenemos una alternativa.
Podemos reprimir o negar, que para muchos de nosotros es la manera antigua de reaccionar.
Podemos ponernos a la defensiva, podemos huir, podemos escondernos. O podemos abrazar esta
fórmula de mirar hacia adentro, identificar nuestra parte, hablar con otra persona y con Dios
acerca del asunto, admitirlo ante nosotros mismos, disponernos a hacer una reparación, luego
llevar a cabo esa reparación.
Luego, podemos soltar. Podemos soltar las culpas más grandes y más pequeñas que tengamos.
Podemos perdonarnos a nosotros mismos y podemos perdonar a otros.
Estos Pasos nos dicen que no tenemos que ser perfectos. Hay seguridad y solaz en esta fórmula
de cuidado de uno mismo: estos Pasos. Nos dicen que podemos amar y aceptar todo lo que somos y aceptar nuestros pasados, siempre y cuando estemos dispuestos a asumir la responsabilidad de nosotros mismos.
Cuando primero comencé a trabajar este Paso, estaba aterrada. Pensar en hacer citas con personas, y luego abrir la boca y admitir que había hecho algo indebido, era aterrador. Tenía una fuerte regla interna que me exigía ser perfecta, y la acción de admitir mis errores y pedir disculpas era difícil. Me sentía amenazada si admitía mis errores. Ya cargaba mucha culpa, y si
reconocía y admitía haber cometido errores, temía sentir más. Estaba tan a la defensiva respecto
de mi forma de actuar porque sentía tan mal conmigo misma.
Lo que estaba a punto de aprender era que hacer reparaciones me daba una “mí misma” y una
autoestima.
Llegué a un punto donde me era más fácil acercarme a las personas y admitir mis errores, pero aún me faltaba otro trecho, para llegar al lugar de la autocompasión para conmigo misma, un
lugar donde yo podía y estaba dispuesta a ver los daños y males que me había hecho a mí misma. Estos son más difíciles de ver y tomar en cuenta que los daños que he hecho a otros.
Como con mis otros comportamientos, se hace más fácil con el tiempo. Entre más practico amarme, más habitual se vuelve.
Entre más abierta estoy para asumir la responsabilidad de mi comportamiento y hacer
reparaciones, menos culpa siento.

Negar un daño hacia nosotros mismos u otros, no hace que eldaño o la culpa desaparezcan.
Este Paso sí lo hace.
Dalo. Confía en él. Y suelta la culpa. Cuando hemos realizado las acciones que piden estos Pasos,
estamos libres para hacer eso. No es un Paso punitivo. No es un Paso para temerse. Como los otros Pasos, cuando hagamos una esfuerzo humano para darlo, seremos premiados con un bono espiritual. Como bien dijo un hombre en recuperación: “Recibiremos la gracia que necesitamos para estar cómodos con nosotros mismos, con otros, y con nuestros pasados.”
LOS PASOS DE LOS TORNILLOS Y LAS TUERCAS
Ahora hemos terminado con los que muchos en recuperación llaman los Pasos de los tornillos y
las tuercas. Con frecuencia nos encontraremos regresando instintivamente al Paso que
necesitamos. Ve allí libremente cuantas veces sea necesario.
Ve cuando necesitas la sanación que éste, o cualquier otro Paso, tiene que ofrecer. Hay muchas cosas en la vida en las que no podemos confiar. Pero podemos confiar en estos Pasos, y siempre están allí para ayudarnos. No te preocupes de trabajar este Paso demasiado pronto: él te encontrará cuando estés listo. Te encontrarás en lugares, con personas, en circunstancias, y será el momento de cuidar de ti mismo con los demás.
Empezaremos a ver cómo nos hemos estado tratando inapropiadamente a nosotros mismos, también. Con frecuencia esta toma de conciencia es gradual. Recibimos intuiciones, las instrucciones para el cambio, y la oportunidad de hacer reparaciones, cuando estamos listos para manejarlas.

Ten confianza de que el momento llegará.

Confía en el proceso. Confía en los Pasos.
Confía en lo que sucederá si los trabajas.
Escucha lo que dice El Libro Grande (página 78):
Debemos tener sentido común y tacto, ser considerados y humildes, sin ser serviles o rastreros.
Como criaturas de Dios nos paramos en nuestros propios pies; no nos arrastramos ante nadie.

Si nos esmeramos en esta fase de nuestro desarrollo, nos sorprenderemos de los resultados antes
de llegar a la mitad del camino. Vamos a conocer una libertad y una felicidad nuevas. No nos lamentaremos por el pasado ni desearemos cerrar la puerta que nos lleva a él. Comprenderemos el significado de la palabra serenidad y conoceremos la paz. Sin importar lo bajo que hayamos llegado, percibiremos cómo nuestra experiencia puede beneficiar a otros. Desaparecerá ese sentimiento de inutilidad y lástima de nosotros mismos. Perderemos el interés en cosas egoístas y nos interesaremos en nuestros compañeros. Se desvanecerá la ambición personal.

Nuestra actitud y nuestro punto de vista sobre la vida cambiarán. Se nos quitará el miedo a la gente y a la
inseguridad económica. Intuitivamente sabremos manejar situaciones que antes nos desesperaban.

De pronto comprenderemos que Dios está haciendo por nosotros lo que por nosotros mismos no podíamos hacer.
¿Son estas promesas extravagantes? No lo creemos. Están cumpliéndose entre nosotros a veces
rápidamente, a veces lentamente, pero siempre se realizarán si trabajamos para obtenerlas.
Los alcohólicos en recuperación fueron los primeros en ver cumplirse estas promesas como retribución de haber trabajado estos Pasos. Algunos creen que los alcohólicos tienen mayor inclinación que otros para trabajar estos Pasos, porque de ello depende sus vidas. Nosotros también podemos estar comprometidos a trabajar estos Pasos y recibir los beneficios en nuestra
vida, porque nuestra vida, la calidad de nuestra vida, la calidad de nuestras relaciones, y la calidad del amor en nuestra vida, sí dependen de ello.
ACTIVIDADES
1. ¿Ya has hecho alguna reparación a otra persona? ¿Cómo se sintió?
2. Si estás listo, pon una meta para hacer reparaciones.

Por ejemplo, especifica las personas a quienes te gustaría hacer reparaciones. Pon una fecha límite para tu disculpa y una meta a alcanzar, cuando esto sea posible. Sé tan específico o tan general como quieras. Puede que tu meta sea “hacerme consciente de las personas a quienes les debo una disculpa, luego hacer estas reparaciones.” O quizás tengas una lista de nombres e incidentes y quieras poner una fecha para hablar con esta gente.
3. ¿Qué relación te molesta más eneste momento? ¿Qué necesitas hacer para cuidar de ti mismo
en esa relación? ¿Qué dirías si estuvieras libre para ser totalmente honesto con esa persona acerca de tus comportamientos, tus sentimientos, y lo que deseas y necesitas? ¿Cómo te has descontado o no has sido dueño de tu propio poder en esa relación? ¿Cómo has descontado o devaluado a la otra persona?
4. ¿Cuál es tu culpa más grande en este momento? ¿Usando los Pasos como una fórmula, cómo
puedes manejar eso para liberarte de la culpa?
5. Para todas las reparaciones que has hecho, escríbete una afirmación de perdón a ti mismo que te ayude soltar la culpa. Un ejemplo de afirmación podría ser: “Me amo y acepto. He asumido la responsabilidad por mi comportamiento con ____________, y ahora estoy libre para soltar el
pasado.” También podemos escribir una afirmación similar acerca de perdonar a otros: “He
confrontado mis sentimientos hacia _____________, y he perdonado a él o ella. He soltado mis sentimientos hacia él o ella, y permito que la paz y el amor entren a nuestra relación.”
6. Explora tu concepto de niño interior y sanador interior. Escribe cartas para contactar a ambos.
La autora y conferencista, Lucia Capacchione, ha desarrollado un método sencillo para esto.
Sugiere hacer dibujos con tu mano no dominante y permitir al niño interior expresarse.

También puedes escribir una carta con tu mano no dominante. Pregunta al niño interior qué siente
realmente, qué teme, desea, necesita, o le preocupa, luego permítelo hacer un dibujo o escribirte
una carta. Ahora,contesta con la mano dominante. Haz un dibujo expresando cómo te gustaría
que se resolviera el problema o cómo te gustaría estar sintiendo. Escribe una carta a ese niño, apoyando, confortando y protegiéndolo. En tu dibujo y carta, asegure al niño interior que todo estará bien. Si escuchas algo que el niño interior necesita, actúa. Responde. Si quiere ir a caminar, bailar, cantar, que lo abracen, abrazar, estar solo, escuchar música, o descansar, dale lo que necesita. Estos esfuerzos no necesitan ser complicados o complejos; entre más sencillo, mejor.

Melody Beattie.

 

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