Guia de los 12 Pasos según Melody Beattie 6º Paso “DISPONERNOS A SOLTAR”

CODA-2

Si existe una lucha en la recuperación, si existe una parte difícil, frustrante y tediosa, podría ser
cuando nos hacemos conscientes de los mecanismos que alguna vez nos protegieron pero que se han vuelto destructivos. Es cuando nos disponemos a soltar.
“Vivo mi día y veo una y otra vez lo controladora que soy,” dijo Jan. “No estoy dejando de controlar. Sólo veo una y otra vez lo controladora que soy.”
Comprendo cómo se siente.
Quizá pasamos años comportándonos de una manera determinada sin darnos cuenta ni sufrir consecuencias notables de este comportamiento. Luego, de repente, llega el momento de cambiar. Comenzamos a notar el comportamiento. Nos tropezamos con él, una y otra vez.
Comenzamos a sentir el dolor que nos produce ese comportamiento, la impotencia, la desesperanza, nuestra incapacidad de cambiar. Y comenzamos a ponderar cómo las cosas serían o podrían ser diferentes.
Es el momento de recordarnos que estamos cambiando. En este momento, estamos en el proceso
de ser cambiados. Así es como trabaja el programa de recuperación.
A veces me canso tanto de cierto comportamiento que siento que voy a explotar si lo repito una vez más. Luego, por lo general lo hago una o varias veces más.
Así es como nos disponemos. Somos saturados, a veces bombardeados, por conciencia. Así es como la vida capta nuestra atención. Conciencia. Aceptación. Y cambio. Nuestra parte en este proceso es disponernos a soltar, disponernos a que Dios nos lo quite.
Algunos de nosotros nos disponemos por el camino difícil.
He notado que en cuanto más cerca estoy de estar sanada de cierto defecto o problema, más difícil me resulta vivir conmigo misma y ese problema. Se hace obvio. Me muerde. Se pone en mi camino. Pierdo la esperanza de cambiar, de ser algo diferente. Poco a poco aprendo que ese es el momento de decir gracias. Gracias por ser quién soy. Gracias, Dios, por quién eres Tú. Gracias por este programa que dice que no tengo que hacerlo sola. Gracias que estoy exactamente donde
debo estar.
Gracias por este defecto. Gracias que no lo puedo cambiar. Gracias porque Tú puedes.
Gracias porque todo lo que tengo que hacer es disponerme a soltar.
Gracias porque en este momento estoy siendo cambiada.
No tenemos que esforzarnos demasiado para estar dispuestos. Así como el cambio es un regalo,
también lo es la disposición de soltar.
Podemos empezar desde dónde estamos y con quién somos, y eso es suficiente para que trabaje este programa. Podemos pedir ayuda para disponernos a soltar.

Antes me esforzaba tanto por cambiar.Decía que la recuperación era un esfuerzo, duro trabajo.
En realidad, la mayor parte de lo que hacía y llamaba duro trabajo era simplemente preocuparme
y alterarme por lo que hacía o no hacía.

Me arremangaba la camisa, comenzaba a sudar y no iba a ningún lado.
Un día me llamó una amiga. Estaba quejándome y lamentando acerca de algún defecto particular que enfrentaba. Creo que era mi temor acerca del amor y la intimidad.
“¿Qué hago?” pregunté. “Cuán duro debo trabajar en este problema, ahora que he descubierto que lo tengo?”
“Melody ¿por qué no te aligeras y te dejas llevar?” dijo. “Sólo debes disponerte a soltarlo y pasar al siguiente Paso, y deja que Dios haga lo demás. ¿Por qué no dejas de esforzarte tanto y pasas más tiempo disfrutando la vida?”
Seguí su consejo y esto es lo que vi: No tengo que hacer ni la mitad del esfuerzo. Puedo vivir mi día y dejar que los antiguos sentimientos surjan en forma natural. Luego, puedo permitir que me sean quitados. Puedo hacer lo mismo con los comportamientos, también, hasta con los más quisquillosos y problemáticos.

No tengo que obsesionarme ni preocuparme con mi recuperación.
He usado este Paso para una multitud de comportamientos, tales como aprender a estar en
intimidad, aprender a sentir y expresar mis sentimientos y aprender a cuidar mejor de mí misma
en todas las circunstancias. Lo he usado para aprender a poseer mi propio poder, aprender a
poner límites, y dar con el clavo de cómo demonios iniciar una relación. Lo he usado contra creencias negativas, tales como no soy lo suficientemente buena, no soy digna de ser amada, y no está bien sentir.
Desde entonces, no hago ni la mitad del esfuerzo en preocuparme y angustiarme acerca de cómo
cambiar. Estoy aprendiendo que puedo identificar qué es lo que deseo soltar, trabajar para estar
dispuesta a soltarlo, y luego permitirme ser cambiada.
Estoy aprendiendo a aceptar con mayor soltura y dignidad aquellos momentos cuando estoy preparándome para estar dispuesta.
Tú lo puedes hacer también.
Disponerse a soltar no es algo que pueda ser enseñado. Pero sí es algo que cada uno de nosotros podemos aprender, mediante la práctica. No se preocupen. Si nos quedamos en los círculos de recuperación suficiente tiempo, lo haremos.
La disposición funcionará en nosotros.
A veces, a pesar del dolor, podemos estar renuentes a que se nos quiten nuestros mecanismos de defensa o defectos de carácter. Podemos sentir miedo por lo que quedará, o si habrá suficiente dentro de nosotros para poder cuidarnos. Esta es una reacción normal.

Es posible que nuestros mecanismos de defensa nos hayan salvado la vida. En algún momento quizá fueron todo lo que teníamos para evitar ser aplastados.
“Quería quedarme con mis defectos,” dijo Patty. “Fue tan gozoso darme cuenta de que no tenía que ser esa persona maravillosa y generosa todo el tiempo. Podía por fin ser desagradable y ruin y a veces indiferente. Me tardé en diferenciar qué defectos necesitaban atención y cuales eran simplemente una parte de mi personalidad.”
No se preocupen. Nada que necesitemos nos será quitado. Y lo que nos sea quitado será reemplazado por algo mejor.
Comprendo cuánto nos encariñamos con nuestros defectos. Han sido nuestros durante mucho
tiempo. Nos ayudaron a sobrevivir. No sentir los sentimientos nos ayudó a manejar situaciones
insoportables. La negatividad nos protegió de la desilusión. Ser cuidadores nos dio algo de
autoestima y un propósito en la vida. Controlar parecía nuestra forma de supervivencia y nuestra
chamba.
Huir de nuestro pasado puede parecernos tan necesario como lo fue para Lot en tiempos bíblicos,
cuando vio a su mujer convertida en una columna de sal después de mirar hacia atrás.

No mirar hacia atrás, no enfrentar nuestro pasado, nos puede parecer igual de aterrador y prohibido.
Dependíamos de estos comportamientos, nuestros comportamientos codependientes, como si
fueran amigos confiables. Pero quizá nos traicionaron. Lo que alguna vez nos protegía, ahora  puede perdernos.
Podemos aprender una manera mejor. Podemos apoyarnos en este Paso. Podemos confiar en lo
que sucede cuando damos este Paso. Si no estamos listos o dispuestos a soltar nuestros defectos
o a una persona o cualquier cosa, podemos pedir a nuestro Poder Superior que nos ayude a estar
dispuestos y listos.
EL PASO DEL SOLTAR
Una mañana desperté envuelta en miedo y dolor. Había hecho algo de duelo durante las vacaciones respecto a un asunto histórico no resuelto de mi pasado. Mi padre me había llamado, y por primera vez, hablamos abiertamente acerca del día que él me dijo que se iba.
Aunque sólo tenía tres años en ese tiempo, aún recuerdo el incidente. Al hablar de ello, los
sentimientos que había reprimido cuando sucedió emergieron. Más de treinta años después estaba sintiendo lo que necesité haber sentido cuando tenía tres.
Despertar un dolor emocional, disparó mis comportamientos codependientes como suele hacer.
Tenía miedo. Temía que me quedaría atorada en mis sentimientos para siempre. Me entró el pánico.
Comencé a idear formas externas que pudieran detener el dolor. Quería comenzar a manipular a
las personas y los sucesos a mi antojo, con la esperanza de que me hiciera sentir mejor.
Luego, me quedé quieta, acostada, un rato y trabajé en silencio el Sexto Paso. “Ayúdame a estar dispuesta a soltar el miedo, el dolor, el pánico, la ausencia de confianza, y todo lo demás en que estoy envuelta,” dije. “Ayúdame a estar dispuesta a soltar este dolor, en vez de pedir a otros que lo detengan o que cambien cómo me siento.”
Después me levanté y comencé mi día, confiando que mi oración había sido escuchada, confiando que me sentiría mejor, confiando que yo sería cambiada de una manera natural.
No me equivoqué al confiar.
Este no es un programa de hazlo-tu-mismo.

Tampoco estamos abdicando de la responsabilidad
por nosotros mismos. Pero estamos aprendiendo a confiar en Dios, confiar en el proceso, y confiar en nosotros mismos. Cuando sea hora de cambiar, seremos cambiados. Recibiremos el poder, la ayuda, y la capacidad para hacer eso. Por ahora, nuestra parte es en disponernos a soltar.
Y estoy aprendiendo que aun eso tendrá lugar en nosotros si nos abrimos a ello.
Las lecciones no desaparecen. Se repiten hasta que aprendemos. Es más: cuando es hora de cambiar, se vuelve más difícil quedar en lo mismo que cambiar.
Este Paso nos da permiso de relajarnos, confiar, y disponernos. Nos da permiso de ser quienes somos y dejar que el proceso de cambio tenga lugar en nosotros.
Alcohólicos anónimos (El Libro Grande) sugiere que después de hacer nuestro Quinto Paso, nos recluyamos y pidamos a Dios que nos quite nuestros defectos de carácter, nuestras deficiencias.
Es importante dar este Paso, y darlo en grande, después de hacer los Cuarto y Quinto Pasos.
Este es el Paso del soltar. Es el comienzo de la transformación. Arranca el proceso de recibir lo
que deseamos y necesitemos de nuestro Poder Superior. Dispongámonos a soltar todo lo que nos
bloquea, todo lo que nos molesta, perturba, derrota o confunde, acerca de todo lo que no podemos controlar. Dispongámonos a soltar lo que no queremos ya y lo que verdaderamente deseamos. Después, sigámonos al Paso Siete y veamos qué sucede.
ACTIVIDADES
1. ¿Cuáles son las creencias, los comportamientos, sentimientos, deseos o necesidades difíciles
con los que luchas en este momento? Quizá quieras comenzar por afirmar que te estás disponiendo a soltar estos asuntos.
2. ¿Cómo sería diferente tu vida si creyeras que pudieras simplemente relajarte y dejar que este
proceso llamado recuperación te sucediera?
3. Haz una lista de todo lo que te gustaría fuera cambiado en ti. Incluye las cosas que te gustaría dejar de hacer, cosas que quieres comenzar a hacer, el trabajo de familia-de-origen que te gustaría hacer, cosas que te gustaría conseguir o tener. Pon todo lo que se te ocurre en la lista, todo lo que quisieras que fuera parte de tu futuro. Luego, guarda la lista y suelta todo lo que ahí incluiste.
4. ¿Crees que está bien confiar en Dios y en este proceso llamado recuperación?

Melody Beattie.

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